Voces tras las rejas

miércoles, 21 de enero de 2009

Del armamento al clarinete


“Yo cambié el armamento por el clarinete”, manifiesta Albaro Mondragón García, recluso del Centro Penitenciario de la Región Andina, quien lleva tres años en prisión por tráfico y atracos. “Cuando estoy tocando me transporto, me doy cuenta de que no soy un preso. Me llena y me hace olvidar de todo, me salgo de lo que es la rutina carcelaria”.

García pertenece a “Sueños de Libertad”, un proyecto de la Orquesta Sinfónica Penitenciaria de Venezuela iniciado en octubre de 2007 y conformado por 270 reclusos de tres centros penitenciarios: cárcel de Santa Ana, en Táchira; Centro Penitenciario de la Región Andina, en Mérida, y el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), ubicado en Los Teques. El plan fue introducido hace cinco años en el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia (MIJ) y se concretó luego de que se realizara el convenio entre el Poder Ejecutivo y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv).

Sueños de Libertad


El coordinador general de la Red de Orquestas Sinfónicas y creador del proyecto “Sueños de Libertad”, Kleiberth Lenin Mora, asegura que el objetivo es “tratar de reinsertar dignamente a la mayor cantidad de personas, porque es muy difícil para ellos reincorporarse a la sociedad, ya que existe un rechazo hacia ellos. De esa forma, intentar acercarlos a sus familias para que se sientan orgullosos de ellos y lograr que la sociedad los acepte de forma menos estigmatizada”. Se trata de “sembrar valores sociales a través de la disciplina de la música impartiendo pautas de comportamiento y de conducta a los internos de forma consciente, mientras ellos las reciben de forma inconsciente. Realmente la música es el valor añadido de esa modificación de conducta que ellos reflejan”.

Concepto de reinserción social




Se entiende como reinserción social, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), el proceso mediante el cual se busca “volver a integrar en la sociedad a alguien que estaba condenado penalmente o marginado”. Por su parte, el criminólogo del Observatorio Venezolano de Prisiones, Wilmer Linares, afirma que “para que haya readaptación o reinserción social se requiere de un tratamiento integral, es decir, servicios psicológicos y siquiátricos, salud, educación, cultura, deporte, recreación y trabajo”.


¿Realidad cercana?


Para muchos el proceso de reinserción social resulta una posibilidad cercana, mientras que para otros se trata de una utopía que “aparece como irrealizable en el momento de su formulación” (Real Academia Española).


El director de la Orquesta Sinfónica Penitenciaria de Venezuela, Andrés Aragón, señala que se tienen puestas todas las esperanzas en ese proyecto, ya que “nosotros estamos seguros de que alguien que estudie música va a ser una mejor persona, porque ella está en el alma de todo ser humano. Tenemos fe en que el proyecto va a funcionar. La idea es que cuando ellos salgan en libertad puedan extenderse siendo músicos y si no es así, que por lo menos no recaigan en las conductas erradas”.



En una nota publicada en el diario El Mundo, el 23 de abril de 2008, el ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, anunció que el mes que viene se presentará un modelo de centro penitenciario que integrará un sistema comunitario y socialista “pensando en comunidades penitenciarias”. “La idea es hacerle seguimiento al recluso una vez que salga en libertad, por lo que se le irá preparando con cursos y otros estudios. Cuando los internos salgan en libertad, deben ser mejores personas que cuando cayeron en desgracia de pagar una pena”, aseguró el ministro.

¿Fantasía inalcanzable?

Por su parte, Linares afirma que “en el Observatorio Venezolano de Prisiones nos manejamos bajo la premisa de que no puede haber reinserción social si no hay seguridad. Si no se les garantiza este derecho humano a los reclusos, difícilmente se puede cumplir o materializar lo que es el tratamiento integral y la reinserción social”. Para el abogado, el problema está en que “el sistema penitenciario de Venezuela es uno de los más violentos de Latinoamérica”, por lo que si no conocen la seguridad en su día a día, menos van a poder hacerla parte de ellos una vez que salgan de la prisión y el intento de readaptarlos socialmente será difícilmente viable.

El director del OVP, Humberto Prado, considera que las huelgas y la violencia dentro de las cárceles es una consecuencia directa de la negligencia del Gobierno venezolano frente a la situación penitenciaria.

Primer concierto de la Orquesta Sinfónica Penitenciaria de Venezuela



Esta vez reconocidos por sus destrezas musicales y no por sus pasados criminales, 136 reclusos de tres centros penitenciarios del país esperan con ansias la llegada de sus familiares a la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, en donde debutarán como orquesta sinfónica.

“Este es el mejor logro que he tenido en mi vida además de mis hijos”, cuenta Glenda Julia, interna del INOF desde hace diez meses. “Estamos muy emocionados porque ella sea cantante de la orquesta”, manifiesta su hijo, Paul Linares.

“Honrando los derechos a la vida” es el slogan de la Orquesta Sinfónica Penitenciaria que el pasado sábado dio su primer concierto conducido por el director general de custodia y rehabilitación del recluso del MIJ, Ysmel Serrano, quien relató antes de la interpretación de una de las piezas de la función que cada vez que un recluso sale de la prisión suenan las campanas en el centro penitenciario para que todos lo sepan. En ese momento los músicos dejaron caer sus lágrimas y se sintió la emoción en el auditorio.


"Las campanas sonarán por mí"




“Yo creo en la rehabilitación del hombre y creo que todos merecemos una segunda oportunidad. En algún momento tuvimos una mala conducta, pero eso no quiere decir que no podamos superarnos. Estudiar, tocar el clarinete, escribir un libro y salir de la cárcel son las metas que tengo en mi vida”, cuenta Mondragón García, quien destacó que está elaborando un libro acerca de su vida, la música, la vida del Presidente y los cambios del país. “Es de mi propia inspiración. Los cambios que he tenido en los últimos meses (las clases de música y muchas otras enseñanzas que me han dado en la prisión) me han motivado a que me convierta también en escritor”, agregó.





Mondragón García, junto con todos los demás reclusos, cantan e imploran: Lo lograré… Sonarán, las campanas sonarán por mí.

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